Quiropráctica

¿Cada cuánto hay que ir al quiropráctico?

Robert Pujol

Robert Pujol

Quiropráctico

| | 3 min

Hay una objeción que escucho mucho, y me parece totalmente legítima: “He oído que una vez empiezas con el quiropráctico ya no puedes parar”. Vamos a hablar de eso sin rodeos, porque la frecuencia de las sesiones es una decisión tuya, no una condena.

No hay una respuesta única

Cuánto tienes que venir depende de tu caso: qué te pasa, desde cuándo, cómo responde tu cuerpo y qué objetivo tienes. No es lo mismo una lumbalgia aguda que apareció hace tres días que una tensión cervical que arrastras desde hace años. Por eso desconfía de quien te ofrezca un plan cerrado de veinte sesiones el primer día, antes siquiera de evaluarte.

Dicho esto, sí hay un patrón general que suele funcionar, organizado en tres fases.

Las tres fases

1. Fase activa. Al principio, cuando hay dolor o una disfunción clara, las sesiones son más frecuentes: normalmente una o dos por semana durante las primeras semanas. El objetivo es reducir el problema y recuperar movilidad. La mayoría de personas notan cambios entre la tercera y la sexta sesión.

2. Fase de estabilización. Cuando la cosa mejora, espaciamos. Se trata de consolidar lo ganado para que no vuelva atrás en cuanto dejes de venir. Aquí las visitas pasan a ser cada dos o tres semanas.

3. Mantenimiento (opcional). Y aquí está la clave: es opcional. Algunas personas, una vez resuelto el motivo que las trajo, prefieren no volver hasta que aparezca otra molestia, y me parece perfectamente válido. Otras eligen venir de forma periódica —una vez al mes o cada dos meses— porque pasan muchas horas sentadas, entrenan fuerte o simplemente notan que les sienta bien. No es obligatorio; es una opción, como quien va al fisio de vez en cuando o hace pilates para mantenerse.

¿Por qué existe entonces la fama de “para siempre”?

Por dos motivos. El primero, que hay quien ha vivido consultas donde se venden paquetes largos con presión comercial, y esa experiencia deja mal sabor con razón. El segundo, más honesto: mucha gente, cuando termina la fase activa y se encuentra bien, decide seguir viniendo de forma espaciada porque le compensa. No es que “no pueda parar”; es que elige no hacerlo. La diferencia es enorme.

Mi forma de trabajar

En la primera visita te propongo un plan para la fase activa y te explico por qué. A partir de ahí, decides tú. Si en algún momento crees que ya no lo necesitas, me lo dices y ya está. Prefiero que vuelvas por convicción a que sigas por compromiso.

La quiropráctica no debería ser una suscripción de por vida. Debería ser una herramienta a la que recurres cuando la necesitas y que, si te va bien, decides usar de forma preventiva. Nada más.


Si quieres saber cómo empieza todo, aquí cuento qué esperar en la primera visita. Y cuando quieras, reserva la tuya sin ningún compromiso de continuidad.

Robert Pujol

Robert Pujol

Quiropráctico

Soy Robert Pujol, quiropráctico en Barcelona. Creo que la salud es uno de los bienes más preciados, y mi objetivo es doble: acompañarte en tu situación actual y ayudarte a conseguir un mejor estado de bienestar físico y emocional. Me gradué en Quiropráctica en el Barcelona College of Chiropractic (BCC) y obtuve el Máster en Quiropráctica por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) en 2017. Soy el socio nº 1410 de la Asociación Española de Quiropráctica (AEQ) y estoy afiliado a la European Chiropractors' Union (ECU) y a la World Federation of Chiropractic (WFC).

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