¿Cuándo NO deberías ir al quiropráctico? Señales de alarma
Robert Pujol
Quiropráctico
Casi todo lo que se escribe sobre quiropráctica habla de para qué sirve. Este artículo va de lo contrario, y creo que dice más de una consulta seria que cualquier lista de beneficios: cuándo no deberías venir a verme, o al menos no todavía.
Un buen profesional no es el que dice que sí a todo. Es el que sabe reconocer lo que se sale de su campo y te manda al sitio correcto. En la primera visita, parte de mi trabajo es precisamente descartar que detrás de tu dolor haya algo que necesite un médico antes que un ajuste.
Señales de alarma: ve primero al médico
Si tienes alguno de estos signos, lo prioritario es una valoración médica, no una sesión de quiropráctica:
- Fiebre alta acompañada de dolor de espalda o cuello. Puede indicar una infección.
- Pérdida de fuerza progresiva en piernas o brazos, o que empeora con el tiempo.
- Pérdida de control de esfínteres (orina o heces) junto a dolor lumbar. Es una urgencia médica.
- Dolor tras un traumatismo importante (caída grave, accidente de tráfico) sin haber sido evaluado antes.
- Dolor que no cede con el reposo y empeora por la noche, sobre todo con pérdida de peso inexplicada.
- Antecedentes recientes de cáncer con dolor óseo nuevo.
Ninguno de estos cuadros se “arregla” con un ajuste, y forzarlos puede ser contraproducente. Si te reconoces en alguno, acude a tu médico o a urgencias.
Situaciones que requieren adaptar (o esperar)
Hay casos en los que sí puede tener sentido el cuidado quiropráctico, pero con precauciones y técnica adaptada:
- Osteoporosis severa: se evitan las manipulaciones de alta velocidad y se trabaja con técnicas de baja fuerza.
- Hernia discal con déficit neurológico: requiere valoración previa y, a menudo, coordinación con un médico.
- Embarazo: es habitualmente bien tolerado con formación específica, pero conviene consultar antes con tu matrona o ginecólogo.
- Tratamiento con anticoagulantes u otras condiciones médicas: siempre es mejor comentarlo en la anamnesis.
Por eso la primera visita empieza con una conversación larga. No es burocracia: es lo que me permite decidir si el ajuste es adecuado para ti, o si lo mejor es que primero te vea otro profesional.
Qué hago yo cuando algo no encaja
Si durante la evaluación aparece cualquiera de estas señales, no improviso. Te lo explico con claridad y te derivo al especialista que corresponda: tu médico de cabecera, un traumatólogo, un neurólogo o quien haga falta. Prefiero perder una sesión que ponerte en riesgo. Y sinceramente, esa es la única forma de trabajar en salud que me parece defendible.
La quiropráctica es una herramienta útil para muchas cosas, pero no lo es para todo, y ningún profesional serio te dirá lo contrario.
Si tu caso encaja con el cuidado quiropráctico, aquí explico cómo es la primera visita paso a paso. Y si tienes dudas, escríbenos o reserva una valoración sin compromiso.
Robert Pujol
Quiropráctico
Soy Robert Pujol, quiropráctico en Barcelona. Creo que la salud es uno de los bienes más preciados, y mi objetivo es doble: acompañarte en tu situación actual y ayudarte a conseguir un mejor estado de bienestar físico y emocional. Me gradué en Quiropráctica en el Barcelona College of Chiropractic (BCC) y obtuve el Máster en Quiropráctica por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) en 2017. Soy el socio nº 1410 de la Asociación Española de Quiropráctica (AEQ) y estoy afiliado a la European Chiropractors' Union (ECU) y a la World Federation of Chiropractic (WFC).
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